Rúdiger Muñoz Rodríguez

Rúdiger Muñoz Rodríguez

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica
Infancia y Adolescencia

Ya están aquí. El 2021 cabalga hacia la meta y mientras nos preparamos para vivir las Navidades. Un tiempo que no es para todos igual, pero que intentaremos que sea lo mejor posible para todos. Hay que esforzarse para sacar lo mejor de nosotros. No ya solo por nosotros, sino también por todas esas personas que queremos.

Los trastornos alimentarios no nos quieren dejar en paz. En lo que llevamos de año han subido alrededor de un 20% por ciento y tenemos alrededor de 400.000 casos, de los cuales 300.000 son adolescentes. No olvidemos que la Covid ha sido una compañera deplorable. Los pacientes están más graves, son cada vez más jóvenes y tienen más recaídas.

Las Navidades han sido siempre una época difícil para los que sufren este tipo de trastornos. Por lo tanto, acumulemos energía y afrontémoslas con audacia y alegría. Tengamos siempre en cuenta que la comunicación a todas horas es el gran canal para que tengamos unas Navidades desde normales hasta estupendas. Por supuesto, siguiendo las pautas marcadas por los profesionales y los que ya hayan pasado algunas con esta enfermedad que se queden con lo bueno y traten de olvidar o apartar lo malo.

 Resaltemos algunos puntos importantes:

  • Evitemos comentar el aspecto físico de los asistentes.
  • Habla con tus padres/terapeuta/nutricionista para ver que menús te apetecen y sea conveniente para estos días.
  • Sírvete en el plato lo que te vayas a comer y procura no picar. Este consejo es útil para evitar la angustia por no saber cuánta comida has ingerido y seguir con el plan habitual.
  • Mantén tus rutinas diarias de alimentación, no restringas alimentos antes o después del evento para “compensar”.
  • Procura que los días más señalados sean rutinarios para ti.
    Hacer frente y/o superar una comida o cena navideña es un gran paso hacia la recuperación. Pero si no lo consigues se amable contigo misma, recuerda que cada comida es una nueva oportunidad e intenta flexibilizar tu rutina poco a poco preparándote para conseguirlo en la próxima comida.
  • Mostrarse comprensivos y reforzar cada esfuerzo por pequeño que sea.

 

Sugerimos lo que no debe hacerse:

  • No a los sentimientos de ira, desesperación y rabia hacia el enfermo. En caso de conflicto, no alterarse, respetar los espacios de cada uno.
  • No hablar de los síntomas (pensamientos obsesivos: alimentación, silueta…).
  • No insistir en que coman (ellos tienen que ser los responsables de su propio tratamiento, siguiendo las pautas previas de sus terapeutas).
  • No fomentar el aislamiento ni hablar de recaídas previas.
  • No levantarse antes de terminar de comer todos los comensales.

 

Para los padres y todos aquellos del entorno familiar, solo recordarles que es importante tener en cuenta que los TCA no están centrados en la comida. Ésta es la gran protagonista, pero lo más importante son las emociones y los problemas no superados del pasado y del presente. Se recomienda que la familia deje el control de la ingesta, el peso y los temas de alimentación a los terapeutas, y se evite hablar de este tema en casa.

Y no juzguemos y estemos siempre dispuestos a ayudar. Tratar las situaciones con la mayor naturalidad y, ante todo, no culpabilizar ni culpabilizarse. A los trastornos alimentarios nadie los invita a que se pasen. Simplemente, llegan.

No te dejes llevar. Intenta controlar tus emociones y créate rutinas para que todo siga en orden. Por supuesto, diviértete todo lo posible y contágiate de todas las cosas que buenas que veas y te interesen.

 

¡Feliz Navidad!

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