Los Trastornos de la Conducta Alimentaria y el Deporte en Niños/as y Adolescentes

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Pensar en el deporte como una actividad lúdica, de salud y relacional es absolutamente aconsejable en la infancia y adolescencia.

Aunque, en ocasiones, la actividad deportiva puede volverse esclava de un pensamiento de tipo obsesivo dirigido a conseguir un descenso ponderal sin freno y de forma descontrolada. El ejercicio problemático/ compulsivo o no saludable podría ser peligroso, sobre todo cuando se realiza en exceso y se convierte en el protagonista de la vida de una persona. El elemento “compulsivo” del ejercicio es muy común y no necesariamente está relacionado con la frecuencia e intensidad del ejercicio, sino que se caracteriza por su ejecución de acuerdo con un horario rígido. Se trata de una actividad que tiene prioridad sobre otras actividades cotidianas.

Todo ello sumado a una elevada autoexigencia, bajo autoconcepto y una insatisfacción con el cuerpo puede llevar al niño/a y adolescente hacia un trastorno del comportamiento alimentario. La aparición de casos nuevos de trastornos alimentarios es superior en grupos de población que están sometidos a una influencia sociocultural más intensa, lo que ocurre en todas aquellas personas que llevan a cabo actividades relacionadas con el cuerpo y que pueden requerir una imagen esbelta y de delgadez. 

Sabemos además que hay actividades deportivas de riesgo que implican una elevada autodisciplina y exigencia física como, por ejemplo, la gimnasia rítmica, la danza o el atletismo, entre otros. No está clara la relación entre estas prácticas deportivas como factor predisponente socio-cultural de un trastorno alimentario aunque puede deberse, en primer lugar, a la selección de jóvenes con un perfil perfeccionista y perseverante y, por otro lado, a las presiones que pueden recibir alrededor del peso y la figura.

Será pues recomendable que el entorno del deportista (entrenador, preparador físico…) esté informado de los factores de riesgo y del origen de los problemas del comportamiento alimentario, con objeto de poder identificar con rapidez la presencia de dichas patologías. Es igualmente importante que los niños/as y adolescentes deportistas, a partir de un cierto nivel de competición, tengan un seguimiento regular que incluya una evaluación psicológica y nutricional.

También, animarles a que el deporte desea una práctica lúdica y de comunicación con iguales además de un espacio para fomentar valores en equipo.

 
Referencias:

– Bardone-Cone AM, Wonderlich SA, Frost RO, Bulick CM, Mitchell JE. Perfectionism and eating disorders: current status and future directions. Clin Psychol Rev 2007; 27:384-405
– González Gallego J, Collado PS, Mataix J. Nutrición en el deporte. Ayudas ergogénicas y dopaje. Díaz de Santos: Madrid. 2006.
– Olmedilla, S. T. (2020). Efectos del Ejercicio Físico en pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria. Revista de Psicoterapia31(115), 97-113.

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