La imágen perfecta eres tú

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Rúdiger Muñoz Rodríguez

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica
Infancia y Adolescencia

Estamos en pleno verano. Muchos de vacaciones, sobre todo estudiantes, y otros a punto de irse. Es un momento en el que esquivamos las rutinas y, aunque a priori, puede ser interesante, es cierto que unos lo llevan mejor que otros. La mayoría de personas que padecen trastornos alimentarios se adentran en un momento en el que los quehaceres diarios cambian y, a veces, se salen de las rutinas pautadas y no saben muy bien cómo encajar el tiempo.

Es vital que sigamos los consejos de los expertos que nos rodean, así como contar con los nuestros para disfrutar al máximo nuestro ocio sin dejar de cuidarnos. Y, por eso seguimos con nuestras pautas alimentarias, nuestros ejercicios físicos, intentamos mantenernos activos leyendo, paseando, estando con nuestros familiares, amigos, parejas y disfrutando del verano, aunque sea intenso. Evitemos dejarnos llevar por malas tentaciones y, sobre todo, si nos sentimos decaídos busquemos consejo.

Cuando una persona vive obsesionada con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa. Muchas veces, la gente con trastornos de la alimentación se aísla y se vuelve menos sociable. Quienes padecen trastornos de la alimentación no son capaces de disfrutar de comidas con amigos y familiares y, por lo general, no están dispuestos a interrumpir su rutina de ejercicio para divertirse un poco.

A veces, algo tan sencillo como ir a comprarse ropa puede arruinarnos el día. Pero antes de que eso pase reflexionemos y recapacitemos. La talla es lo de menos, lo importante es que encontremos algo que nos guste y que nos sintamos bien con la prenda. No nos obsesionemos con las imágenes adulteradas y consideradas perfectas de tantas y tantas influencers y de personas que viven de la imagen. La imagen perfecta eres tú. Aunque no creo que ser perfecto sea bueno ni deseable. ¿Por qué en realidad que es la perfección? Cada uno de nosotros somos únicos y eso es lo que nos hace especiales. Tan solo hay que verlo y celebrar nuestras personalidades. Por mi experiencia quien quiere abrazar el perfeccionismo o la idea que tiene de él acaba pagándolo caro. El precio, muchas veces, es ansiedad o depresión. El espejo del perfeccionismo siempre distorsiona. Buscamos alcanzar niveles que están fuera de nuestras manos. Y la presión a la que no sometemos es infinita y muy poco racional.

Los TCA son hábitos alimenticios extremos causados por la ansiedad y una preocupación excesiva con relación al peso corporal y al aspecto físico, esto lleva al desarrollo de enfermedades graves que pueden llegar a tener consecuencias fatales. Generalmente se piensa que estos problemas afectan solamente a mujeres, pero en la actualidad, hay ya más chicos que los padecen. Estos también buscan tener un mejor cuerpo, y para ello, algunos no dudan en practicar ejercicio físico en exceso, dejando de alimentarse sanamente para dejarse seducir por el consumo de esteroides y proteínas sintéticas. Las personas que padecen estos problemas dan una especial importancia a los alimentos, alrededor de los cuales giran todos sus pensamientos, sentimientos, sueños, ideales y problemas, haciéndose muy dependientes de esas ideas y desarrollando un trastorno de identidad a partir de la enfermedad. Por eso, la autoestima es vital. Si te conoces bien empiezas a quererte más y mejor. Llegas a apreciarte y valorar tu personalidad y tus peculiaridades. Es esencial para poder enfrentarse al día a día.

Date permiso para desarrollar expectativas más realistas y flexibles. Mantén tu propia perspectiva y céntrate en lo que te apasiona. Nos estigmatizamos cuando fallamos, por ello es importante aprender que fallar es normal. Si empatizamos con el fracaso podemos entrever otro mensaje. Siempre se aprende y ayuda a enfocar los problemas con más perspectivas.

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