La diabetes y los trastornos alimentarios

Picture of Rúdiger Muñoz Rodríguez

Rúdiger Muñoz Rodríguez

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica
Infancia y Adolescencia

La diabetes es un serio problema hoy en día. Nos enfrentamos a una enfermedad que se muestra con diferentes caras y que es difícil de combatir, aunque no imposible.

Por un lado, tenemos la diabulimia. Está relacionada con un trastorno de la conducta alimentaria en las personas que padecen diabetes tipo 1. Se caracteriza por una conducta alterada frente a la ingesta de alimentos y una distorsión de la imagen corporal y la percepción del peso. El riesgo de padecerla es muy alto entre adolescentes y, en concreto, entre mujeres con baja autoestima, con entornos familiares complejos y con rasgos depresivos.

La diabulimia es una enfermedad relativamente reciente, que se produce por la combinación de dos enfermedades que por sí solas son peligrosas, la diabetes insulinodependiente y la bulimia. La falta de insulina es un factor importante en la pérdida de peso de estos pacientes. La insulina es necesaria para llevar las moléculas de glucosa a las células para su correcto funcionamiento. Si no hay insulina, el azúcar se mantiene en el torrente sanguíneo hasta que es eliminado, generalmente por el riñón, y conduce a una pérdida de peso, en ocasiones extrema.

Por otro la diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica que actúa de forma progresiva y representa el tipo más común de diabetes. Es diez veces más frecuente que la de tipo 1 y supone una afección grave porque generalmente aparece una resistencia a la insulina. Las personas con diabetes tipo 2 descomponen los carbohidratos de los alimentos y bebidas que ingieren y los convierten en glucosa, pero, debido a que la insulina no funciona de forma correcta, los niveles de glucosa aumentan. Estas acumulaciones de glucosa en la sangre pueden conducir a una serie de complicaciones en los ojos, riñones, los nervios o el corazón, si no se regulan de forma adecuada.

Alrededor de cuatro millones de españoles sufre diabetes tipo 2. Y el número no para de aumentar. Cada año, 386.000 nuevas personas desarrollan esta enfermedad en España, según recoge el estudio di@bet.es. Se trata de una dolencia crónica, que avanza con fuerza y en silencio y solo se detecta cuando los síntomas (mucha sed, necesidad de orinar con frecuencia, cansancio no justificado) son ya muy evidentes. Para entonces, la enfermedad puede llevar años desarrollándose y dañando lentamente la salud. No tiene cura conocida, por lo que los esfuerzos terapéuticos se centran en la prevención.

La resistencia a la insulina surge por razones genéticas en uno de cada cinco casos. Pero en el 80% restante se debe a unos hábitos de vida poco saludables, como el sedentarismo, el tabaquismo o una dieta inadecuada asociada a obesidad.

La diabetes tipo 2 suele aparecer de forma frecuente en adultos, a partir de los 45 años, y su incidencia aumenta con la edad, por eso su prevalencia es mayor entre la población adulta. Su principal causa es la obesidad, derivada de un estilo de vida sedentario y con malos hábitos en la nutrición. El tejido graso produce una serie de sustancias que hacen disminuir la sensibilidad de los receptores de insulina. De hecho, según la Federación Internacional de Diabetes (IDF, según sus siglas en inglés) el 80% de las personas con diabetes mellitus tipo 2 tiene sobrepeso en el momento del diagnóstico.

Hoy en día, acorde con el aumento de la obesidad en niños y adolescentes, podemos ver cómo aumenta la incidencia de diabetes tipo 2 entre ellos. Por otro lado, la diabetes en el embarazo aumenta el riesgo de obesidad y diabetes tipo 2 en los niños, por lo que es importante tener especial cuidado en esta etapa.

La diabetes tipo 2 sea un problema sanitario y social de primer orden en todo el mundo. Por lo que es capital la participación y colaboración de toda la sociedad en su prevención y tratamiento. Hay una proporción sustancial de personas en el planeta que padece esta enfermedad y aún no se la han diagnosticado. En Europa representa casi un 38% del total de los casos de diabetes. Unos 22 millones de personas. Y a pesar de esta cifra espeluznante, es una de las más baja en el mundo.

En algunos casos, las personas con diabetes tipo 2 pueden controlar sus niveles alterados de glucosa con una alimentación sana y un estilo de vida activo y saludable. En otros, será necesario, además, que les receten medicamentos para conseguirlo y/o inyecciones de insulina que les permitan alcanzar los niveles de glucosa adecuados. Los síntomas más destacados de la diabetes tipo 2 son: cansancio, infecciones frecuentes, hormigueo o entumecimiento en manos y pies, visión borrosa, cortes y hematomas, necesidad de orinar frecuentemente, hambre y sed extremas.

Hay factores que influyen y mucho y que se pueden modificar: el sobrepeso u obesidad, el tabaquismo y el sedentarismo. Y no olvidemos que las personas con la presión arterial alta son más propensas a sufrir esta enfermedad.

 
¿Qué podemos hacer?

Llevar una vida saludable y no caer en la pereza. Hay muchos hábitos que una vez adoptados pasan a ser rutinas y ya no cuestan tanto esfuerzo. Y por otro lado siempre podemos acudir a profesionales a que nos ayuden. Algo que cada día se hace más. Los nutricionistas y los psicólogos ya no son algo accesorio son fundamentales para conseguir una mejor vida.

Otras publicaciones de tu interés