¿Cómo contar a tus padres que sufres un trastorno alimentario?

Rúdiger Muñoz Rodríguez

Rúdiger Muñoz Rodríguez

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica
Infancia y Adolescencia

A veces, puede ser difícil hablar con tus padres sobre temas que ni tu misma sabes abordar y que te llevan al límite de tus fuerzas. Uno de estos ejemplos es un trastorno alimentario. Para empezar, incluso a ti misma te puede haber llevado tiempo el detectarlo y aceptarlo como tal. Lo más importante, es que cuando, sospeches que te pase algo lo consultes con alguien muy de tu confianza. Y ¿quién mejor que tus padres? Aunque a veces, tus primeras aproximaciones pueden ser tus profesores, tutores, amigos u otros familiares.Hay que tener muy claro algo primordial. Para salir de este tipo de trastornos, en un altísimo porcentaje, es necesario ayuda profesional y familiar o de tu entorno.

Ten en cuenta que, al principio, la conversación con tus padres puede ser un poco difícil, pero a medio, largo plazo, valdrá la pena porque recibirás cariño, consejo y apoyo. Algo que, junto a la terapia adecuada de un profesional, es el camino hacia la derrota de tan indeseada enfermedad.

Es probable que quieras ordenar tus ideas y quieras reflexionar antes de comenzar esa conversación. Otros prefieren decírselo y dejar que la situación fluya. Si te decides por la primera apuesta estaría bien que te preguntes cuáles son tus metas, así puede que encamines más fácilmente la conversación. Lo más seguro, es que quieras su apoyo, cariño y comprensión, y también, que te ayuden a buscar un profesional para al que consultar.

Algunos recopilan materiales que buscan principalmente en webs para ayudar a la comprensión sobre la situación que atraviesan. Es decir, qué son los trastornos alimentarios y cómo se abordan. También llaman a asociaciones o servicios de salud de la Comunidad o del Estado. Es probable que tus padres no sepan mucho sobre el tema y ese primer contacto sea a través de ti. 

Otros afectados prefieren hablarlo antes con un amigo, especialmente si éste ha pasado ya por esa situación. Sea de una forma o de otra, si para ti es importante, hazlo porque te ayudará a reducir tu estrés. Pero ten en cuenta que cada caso es un mundo y que todos somos diferentes.

Es importante también buscar el momento y el tiempo adecuado. Un lugar tranquilo y con cierta privacidad para que podáis hablar. Es muy aconsejable que podáis enforcaros en el tema para poder abordarlo de la mejor forma que consideréis. Y poco antes de dar el paso respira profundamente e intenta estar calmada y se directa. Empieza con una forma general: “Tengo un problema del que quiero hablaros y me gustaría que me ayudaseis a buscar una solución”.

Ten en cuenta que es posible que no sepan ciertas cosas sobre ti o que vean el mundo de una forma un poco diferente de la que tú lo ves. Al conversar, trata de tener presentes sus perspectivas para asegurarte de que todos estéis en sintonía. Al explicarles las cosas, fíjate en las expresiones de sus caras. Si alguno parece confundido, pregúntales si algo de lo que has dicho no está claro.

Cuéntales todo lo que sabes.  Si no has recibido ningún diagnóstico profesional diles qué síntomas tienes, pero qué crees que hay que consultar a un especialista porque es la única forma de saber exactamente que te pasa y empezar a abordar el problema.

Dales tiempo para que puedan pensar e incluso consultar con alguien de su confianza. Y si te preguntan se absolutamente sincera. Pídeles consejo o cuéntales si tienes algún plan de reacción. Dales la información que has buscado.

A veces, podría tensionarse la conversación. Es posible que sientas que tus padres no son tan comprensivos como esperabas o que no te creen o que no reconocen que los trastornos alimenticios son trastornos médicos reales y muy graves. Intenta que lo entiendan y dales tiempo para reflexionar.

Siempre es difícil contarles a tus padres que tienes un problema que afrontar y resolver, pero siempre merece la pena.

Otras publicaciones de tu interés